De la Crisis a la Conquista del Paladar: La Historia de Tequepops.
En el crisol de la necesidad económica del año 2017, en lugar de un plan de negocios estructurado, germinó la semilla de lo que hoy conocemos como Tequepops. Su fundador, Néstor Briceño, un ingeniero industrial de profesión, jamás imaginó que su llegada a Argentina en 2016 lo desviaría de su trayectoria profesional para sumergirlo en el mundo del emprendimiento gastronómico. Tras conseguir un empleo estable como jefe de fábrica, la bonanza inicial se desmoronó con una crisis económica que dejó a los empleados sin salario durante cinco largos meses.
En un país ajeno, sin la red de apoyo familiar, la urgencia de cubrir las necesidades básicas se hizo apremiante. Este fue, según el propio Briceño, uno de los momentos más difíciles a nivel económico, marcado además por el doloroso fallecimiento de su madre en Venezuela, imposibilitándole viajar para despedirla. La llegada de su padre a Argentina para sobrellevar el duelo añadió una capa de preocupación, pues no deseaba que conociera la precaria situación que atravesaba.
Fue tras la partida de su padre que la necesidad se transformó en acción. La decisión se inclinó por los tequeños, un bocado venezolano omnipresente en celebraciones y la vida cotidiana. La familiaridad y relativa sencillez de elaboración, en comparación con las arepas, lo convencieron. A pesar de no tener experiencia previa en la elaboración de tequeños ni de su masa, su afición por la cocina lo impulsó a investigar recetas en YouTube, fusionando ideas hasta dar con la fórmula única de Tequepops, caracterizada por un distintivo toque dulce que conquistaría paladares.
Los inicios fueron modestos, vendiendo a los pocos amigos en Argentina, quienes a su vez difundieron el producto entre sus círculos. La plataforma de Facebook, especialmente los grupos de venezolanos, se convirtió en un escaparate crucial para dar a conocer los tequeños. Lo que comenzó como una solución temporal mientras se buscaba una mejora laboral, se desbordó en una creciente demanda que hizo insostenible compaginar el empleo en la fábrica con la producción artesanal nocturna.
La apuesta por Tequepops se formalizó con la renuncia al empleo, depositando la esperanza en recuperar la deuda salarial acumulada. Aunque el pago se demoró casi un año, la decisión de dedicarse de lleno al emprendimiento ya estaba tomada. La búsqueda de un nuevo empleo pasó a un segundo plano ante el imparable crecimiento de los pedidos. Briceño llevaba un meticuloso registro de cada venta, cliente y gasto, lo que le permitió visualizar una tendencia ascendente que solo era cuestión de tiempo para consolidarse.
El nombre Tequepops surgió de manera espontánea durante la invitación a una pequeña feria gastronómica en Palermo en octubre de 2017, la “Primavera Artística Venezolana”. Ante la pregunta de cómo se llamaba su emprendimiento, la necesidad de un nombre pegadizo y fácil de recordar dio paso a Tequepops, inspirado en un apodo de infancia y con una sonoridad que resultó atractiva. El primer logo, una creación casera con herramientas básicas de software, marcó el inicio de la identidad visual de la marca.
La apertura de la cuenta de Instagram de Tequepops se convirtió en un fiel testimonio del crecimiento orgánico y real del negocio, mostrando el día a día de la producción casera y la evolución de los productos. La necesidad de apoyo en la producción llevó a la contratación del primer empleado en noviembre de ese año, una figura entrañable aunque no especialmente hábil en la cocina, pero invaluable por su honestidad y don de gentes para las entregas y compras. En diciembre se sumó un segundo empleado con mayor destreza en la producción, permitiendo a Briceño enfocarse en la fabricación, las ventas y la atención al cliente.
El crecimiento sostenido pronto hizo que la producción en el departamento fuera insuficiente. Nueve meses después del inicio, en agosto de 2018, Tequepops se trasladó a un local en Abasto, inicialmente como fábrica y punto de venta. La expansión continuó con el inicio de la venta mayorista en enero de 2019, llegando a restaurantes, bares y minimarkets, convirtiéndose en pioneros en popularizar los tequeños en estos establecimientos.
La visión de tener un local más atractivo para el público se materializó con el alquiler de un espacio en Palermo en diciembre de 2019, justo antes del inicio de la pandemia. A pesar de los retrasos en la remodelación y la incertidumbre del contexto, el local abrió sus puertas en julio de 2020, inicialmente solo para retiro, sumando un nuevo punto de venta a la dark kitchen de Abasto.
La pandemia, lejos de ser un obstáculo insalvable, se convirtió en un catalizador para Tequepops. La decisión de mantener la producción y las ventas a través de delivery y takeaway, en un momento en que muchos negocios cerraron, impulsó un crecimiento exponencial. La infraestructura legal de sus empleados permitió operar sin contratiempos, capitalizando la alta demanda de comida a domicilio.
La necesidad de un centro de producción más grande y equipado llevó a la búsqueda de un galpón, encontrado sorprendentemente cerca del local de Abasto. Tras nueve meses de ardua remodelación, la fábrica de Tequepops abrió sus puertas en marzo de 2021, marcando un antes y un después en la capacidad de producción. A esta apertura le siguieron los locales de Flores (octubre de 2022), el estreno de un foodtruck para tener mejor presencia en ferias gastronómicas (febrero de 2023), Puerto Madero (una franquicia que abrió en agosto de 2023) y, más recientemente, el local de Núñez (abril de 2025).
Otros hitos significativos en la expansión de Tequepops fueron poder realizar el Registro Nacional de Establecimientos (RNE) y los Resgitros Nacionales de Productos Alimenticios (RNPA) en 2022, ambos indispensables para la comercialización dentro y fuera del pais. También realizaron la certificación ISO9000:2015 en 2023, que les dieron el respaldo para lograr alianzas con Cinemark Hoyts, Movistar Arena, Cinépolis, hoteles 5 estrellas de Puerto Madero, entre otros, logrando así fidelizar su posicionamiento en el territorio argentino.
La historia de Tequepops es un relato inspirador de cómo una respuesta a la necesidad puede transformarse en un emprendimiento exitoso, forjado a base de adaptabilidad, resiliencia, una visión clara y un control meticuloso en cada etapa del camino, todo liderado por Néstor Briceño. El apoyo de la comunidad, la calidad del producto y la confianza en el potencial de crecimiento fueron pilares fundamentales en este viaje desde la adversidad hasta la consolidación en el competitivo mundo de la gastronomía.
En el crisol de la necesidad económica del año 2017, en lugar de un plan de negocios estructurado, germinó la semilla de lo que hoy conocemos como Tequepops. Su fundador, Néstor Briceño, un ingeniero industrial de profesión, jamás imaginó que su llegada a Argentina en 2016 lo desviaría de su trayectoria profesional para sumergirlo en el mundo del emprendimiento gastronómico. Tras conseguir un empleo estable como jefe de fábrica, la bonanza inicial se desmoronó con una crisis económica que dejó a los empleados sin salario durante cinco largos meses.
En un país ajeno, sin la red de apoyo familiar, la urgencia de cubrir las necesidades básicas se hizo apremiante. Este fue, según el propio Briceño, uno de los momentos más difíciles a nivel económico, marcado además por el doloroso fallecimiento de su madre en Venezuela, imposibilitándole viajar para despedirla. La llegada de su padre a Argentina para sobrellevar el duelo añadió una capa de preocupación, pues no deseaba que conociera la precaria situación que atravesaba.
Fue tras la partida de su padre que la necesidad se transformó en acción. La decisión se inclinó por los tequeños, un bocado venezolano omnipresente en celebraciones y la vida cotidiana. La familiaridad y relativa sencillez de elaboración, en comparación con las arepas, lo convencieron. A pesar de no tener experiencia previa en la elaboración de tequeños ni de su masa, su afición por la cocina lo impulsó a investigar recetas en YouTube, fusionando ideas hasta dar con la fórmula única de Tequepops, caracterizada por un distintivo toque dulce que conquistaría paladares.
Los inicios fueron modestos, vendiendo a los pocos amigos en Argentina, quienes a su vez difundieron el producto entre sus círculos. La plataforma de Facebook, especialmente los grupos de venezolanos, se convirtió en un escaparate crucial para dar a conocer los tequeños. Lo que comenzó como una solución temporal mientras se buscaba una mejora laboral, se desbordó en una creciente demanda que hizo insostenible compaginar el empleo en la fábrica con la producción artesanal nocturna.
La apuesta por Tequepops se formalizó con la renuncia al empleo, depositando la esperanza en recuperar la deuda salarial acumulada. Aunque el pago se demoró casi un año, la decisión de dedicarse de lleno al emprendimiento ya estaba tomada. La búsqueda de un nuevo empleo pasó a un segundo plano ante el imparable crecimiento de los pedidos. Briceño llevaba un meticuloso registro de cada venta, cliente y gasto, lo que le permitió visualizar una tendencia ascendente que solo era cuestión de tiempo para consolidarse.
El nombre Tequepops surgió de manera espontánea durante la invitación a una pequeña feria gastronómica en Palermo en octubre de 2017, la “Primavera Artística Venezolana”. Ante la pregunta de cómo se llamaba su emprendimiento, la necesidad de un nombre pegadizo y fácil de recordar dio paso a Tequepops, inspirado en un apodo de infancia y con una sonoridad que resultó atractiva. El primer logo, una creación casera con herramientas básicas de software, marcó el inicio de la identidad visual de la marca.
La apertura de la cuenta de Instagram de Tequepops se convirtió en un fiel testimonio del crecimiento orgánico y real del negocio, mostrando el día a día de la producción casera y la evolución de los productos. La necesidad de apoyo en la producción llevó a la contratación del primer empleado en noviembre de ese año, una figura entrañable aunque no especialmente hábil en la cocina, pero invaluable por su honestidad y don de gentes para las entregas y compras. En diciembre se sumó un segundo empleado con mayor destreza en la producción, permitiendo a Briceño enfocarse en la fabricación, las ventas y la atención al cliente.
El crecimiento sostenido pronto hizo que la producción en el departamento fuera insuficiente. Nueve meses después del inicio, en agosto de 2018, Tequepops se trasladó a un local en Abasto, inicialmente como fábrica y punto de venta. La expansión continuó con el inicio de la venta mayorista en enero de 2019, llegando a restaurantes, bares y minimarkets, convirtiéndose en pioneros en popularizar los tequeños en estos establecimientos.
La visión de tener un local más atractivo para el público se materializó con el alquiler de un espacio en Palermo en diciembre de 2019, justo antes del inicio de la pandemia. A pesar de los retrasos en la remodelación y la incertidumbre del contexto, el local abrió sus puertas en julio de 2020, inicialmente solo para retiro, sumando un nuevo punto de venta a la dark kitchen de Abasto.
La pandemia, lejos de ser un obstáculo insalvable, se convirtió en un catalizador para Tequepops. La decisión de mantener la producción y las ventas a través de delivery y takeaway, en un momento en que muchos negocios cerraron, impulsó un crecimiento exponencial. La infraestructura legal de sus empleados permitió operar sin contratiempos, capitalizando la alta demanda de comida a domicilio.
La necesidad de un centro de producción más grande y equipado llevó a la búsqueda de un galpón, encontrado sorprendentemente cerca del local de Abasto. Tras nueve meses de ardua remodelación, la fábrica de Tequepops abrió sus puertas en marzo de 2021, marcando un antes y un después en la capacidad de producción. A esta apertura le siguieron los locales de Flores (octubre de 2022), el estreno de un foodtruck para tener mejor presencia en ferias gastronómicas (febrero de 2023), Puerto Madero (una franquicia que abrió en agosto de 2023) y, más recientemente, el local de Núñez (abril de 2025).
Otros hitos significativos en la expansión de Tequepops fueron poder realizar el Registro Nacional de Establecimientos (RNE) y los Resgitros Nacionales de Productos Alimenticios (RNPA) en 2022, ambos indispensables para la comercialización dentro y fuera del pais. También realizaron la certificación ISO9000:2015 en 2023, que les dieron el respaldo para lograr alianzas con Cinemark Hoyts, Movistar Arena, Cinépolis, hoteles 5 estrellas de Puerto Madero, entre otros, logrando así fidelizar su posicionamiento en el territorio argentino.
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En el crisol de la necesidad económica del año 2017, en lugar de un plan de negocios estructurado, germinó la semilla de lo que hoy conocemos como Tequepops. Su fundador, Néstor Briceño, un ingeniero industrial de profesión, jamás imaginó que su llegada a Argentina en 2016 lo desviaría de su trayectoria profesional para sumergirlo en el mundo del emprendimiento gastronómico. Tras conseguir un empleo estable como jefe de fábrica, la bonanza inicial se desmoronó con una crisis económica que dejó a los empleados sin salario durante cinco largos meses.
En el crisol de la necesidad económica del año 2017, en lugar de un plan de negocios estructurado, germinó la semilla de lo que hoy conocemos como Tequepops. Su fundador, Néstor Briceño, un ingeniero industrial de profesión, jamás imaginó que su llegada a Argentina en 2016 lo desviaría de su trayectoria profesional para sumergirlo en el mundo del emprendimiento gastronómico. Tras conseguir un empleo estable como jefe de fábrica, la bonanza inicial se desmoronó con una crisis económica que dejó a los empleados sin salario durante cinco largos meses.
En el crisol de la necesidad económica del año 2017, en lugar de un plan de negocios estructurado, germinó la semilla de lo que hoy conocemos como Tequepops. Su fundador, Néstor Briceño, un ingeniero industrial de profesión, jamás imaginó que su llegada a Argentina en 2016 lo desviaría de su trayectoria profesional para sumergirlo en el mundo del emprendimiento gastronómico. Tras conseguir un empleo estable como jefe de fábrica, la bonanza inicial se desmoronó con una crisis económica que dejó a los empleados sin salario durante cinco largos meses.
La historia de Tequepops es un relato inspirador de cómo una respuesta a la necesidad puede transformarse en un emprendimiento exitoso, forjado a base de adaptabilidad, resiliencia, una visión clara y un control meticuloso en cada etapa del camino, todo liderado por Néstor Briceño. El apoyo de la comunidad, la calidad del producto y la confianza en el potencial de crecimiento fueron pilares fundamentales en este viaje desde la adversidad hasta la consolidación en el competitivo mundo de la gastronomía.
